lunes, 31 de octubre de 2011

Introducción

A partir de la segunda parte del Siglo XX, en el contexto de la Guerra Fría, y posteriormente durante la década de los años noventa, se ha desarrollo aceleradamente todo un proceso de construcción y aplicación de nuevas tecnologías (Rivas Fernández, 2001, pág. 42); esta era tecnológica ha abarcado diferentes ámbitos de la vida en sociedad: educación, entretenimiento, administración, etc. Toda esta nueva experiencia es de vital importancia en un contexto donde la utilidad de los recursos archivísticos son utilizados para analizar y organizar la información contenida en soportes tanto papel como electrónico.
Una eficiente ubicación documental es imprescindible, es en este punto específico donde la tecnología juega un rol fundamental:
“El mayor impacto que las tecnologías de la información ejercen sobre el campo de los archivos se relaciona con las posibilidades que brindan las redes de comunicación para accesar e intercambiar información, con lo cual tanto el usuario interno como el externo resultan beneficiados; en igual proporción se incrementan las posibilidades de la difusión de información a un público más amplio, lo que incide en un mayor dinamismo de los archivos”. (Rivas Fernández, 2001, pág. 61)
A través de estos cambios se han venido dando nuevas maneras de conservación y administración a la información y brindando el mantenimiento a un documento, hablando específicamente al área aplicativa en la Archivística, como lo es el caso de las mapotecas, vistas como una herramienta de almacenamiento de mapas dentro de instituciones en donde se da un uso frecuente de esta tipología documental de representación, no solo de carácter gráfico y de espacio, sino también de los contenidos conceptuales para procedimientos, de los cuales, se brinda información variada con respecto a la institución productora de estos elementos y van digitalizando y proporcionando los recursos vía Internet. 


 
Fuente
Rivas Fernández, B. (2001). La tecnología de la información al servicio de la archivística. Reflexiones, Universidad de Costa Rica, Facultad de Ciencias Sociales, 67-75.

Proceso de implementación los SIG en la archivística



El proceso de construcción y utilización del mapa debe abordarse de manera dinámica, no sólo como un soporte de datos, sino también como un medio de comunicación de información territorial. Ante esta premisa cabe plantearse la posibilidad de retomar la cartografía, en ese caso, ampliando sus funciones tradicionales, como lo es la ubicación de espacios geográficos (Keates, 1996). En ese sentido, se podría combinar esta función fundamental  con el quehacer del archivista, específicamente cuando se le solicite acceder a un documento de manera rápida y precisa.

En este punto es que se emplea los denominados sistemas de información geográfica (SIG) conformados por un conjunto de herramientas que incluyen hardware y software los cuales  permiten manipular la captura, además de  la administración, manipulación, análisis y graficación de datos u objetos referenciados espacialmente, para resolver problemas complejos de planeación y administración.

La  utilización de los SIG no está limitada al ámbito meramente geográfico sino que se incluyen otras ciencias y campos para ejecutar su acción. (Gutiérrez Puebla, 1994). En otras palabras, la formación de los SIG procede de diferentes disciplinas científicas: geografía, ciencias ambientales, biología, economía, informática, ingeniería y otras.
Sin embargo, para lograr una exitosa aleación entre cartografía y archivística por medio de los SIG, es necesario en primera instancia, idear metodologías para la utilización de los metadatos[1], de tal forma que los usuarios internos de los archivos colaboren junto a los cartógrafos e informáticos en este proceso, en este punto, Criado et al. Definen una serie de pasos a seguir:
En primera instancia, se debe establecer contacto con el responsable del conjunto de datos, donde se le comunicará el  proceso a seguir y la información que se le solicitará.  Aplicando esta regla al proyecto de cartografía SIG en archivística, es necesario tener contacto permanente no sólo con el archivista, si no con todo el personal de la entidad, debido a que todos ellos, en teoría, manipulan la información. Continuando, los autores proponen la recopilación de la información, es decir, la identificación del ente, por medio entrevistas con base en cuestionarios para obtener la información necesaria que completará el metadato. Se puede decir que es la etapa de diagnóstico. Como paso tres, se debe  corregir y organizar  la información. En esta etapa un experto catalogador revisa que el metadato cumpla con las normas establecidas. El responsable del producto debe analizar el metadato para dar su conformidad a la publicación de la información contenida en dicho metadato.

Se procede al proceso de modelado, que se basa en la construcción de un sistema de símbolos y signos que permitan traducir gráficamente los fenómenos geográficos. Estos símbolos deben poseer la capacidad de ser equivalentes a la realidad, entendiendo que esta es mucho más compleja; por ello, se hace necesaria una gran capacidad de abstracción a fin de lograr, mediante un símbolo único, representar las mismas regularidades y las mismas recurrencias que sustentan a los fenómenos geográficos (Benoit et. al., 1993).
Visto de manera general, los procesos descritos en el párrafo anterior, conducirían a la elaboración exitosa de un sistema de cartografía que en primera instancia, se  ejecutaría con el fin de aprovechar los metadatos al máximo. Aquí es donde intervendría propiamente los SIG, para acceder a los formatos más usuales como lo son los raster y vectores. Solano (pág. 16) recomienda  los denominados gvSIG con licencia GPL[2] cuya característica primordial es ser un software libre  orientado a usuarios finales de información de naturaleza geoespacial como profesionales y administradores de municipalidades, empresas , ministerios de cualquier parte del mundo. El sitio y sus programas están avalados por la Unión Europea y la colaboración de más de 100 organismos públicos y privados.
 






 

[1]Según la Câmara Técnica de Documentos Eletrônicos Conselho Nacional de Arquivos – Brasil,  el concepto de metadatos corresponde a datos estructurados que describen y permiten encontrar, gerenciar, comprender o, preservar documentos archivísticos al largo del tiempo.

[2] http://www.gvsig.org/web/?id=1835&L=0



miércoles, 5 de octubre de 2011

Mapotecas Virtuales.

La Revista Geográfica de América Central de la Universidad Nacional de Costa Rica, se refiere a una mapoteca virtual como: “un sitio donde el usuario forma parte de una comunidad interesada en la Cartografía y la obtención de mapas digitales”. Esta definición marca un objetivo clave de una mapoteca virtual : fomentar el análisis cartográfico en ámbitos como la docencia, estudiantado e investigación en ese campo , sin embargo, si se lleva esta definición a un nivel general se llega a la conclusión que es un espacio en donde una comunidad de internautas conectados por una red tienen acceso a la utilización de la cartografía por medio de descargas o visualizadores a través del monitor de su computadora, pasando por la previa digitalización y su uso por medio de la web. 

Una Mapoteca Virtual es un recurso didáctico en línea dedicado al tema de la cartografía, un lugar en la red de Internet en donde se pueden localizar mapas y planisferios siguiendo con los objetivos de una mapoteca física que son observar, analizar y trabajar con ellos pero a través de una interfaz del software y proyectada a través del monitor de una computadora.